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lunes, 12 de enero de 2026

 

Del lexema al prompts.

PARTE II



 Por: Jorge Garcia
 Filólogo y escritor.


Esta breve referencia explora la evolución técnica y lingüística que conecta la raíz de las palabras con las instrucciones digitales modernas. El texto examina cómo el lenguaje se transforma desde su unidad básica, el lexema, hasta convertirse en comandos complejos utilizados para interactuar con la inteligencia artificial. Se analiza este tránsito comunicativo como un puente entre la lingüística tradicional y las nuevas formas de escritura tecnológica. De este modo propongo una visión integral sobre cómo las estructuras del habla humana fundamentan la creación de prompts efectivos.

Con la magia de NotebookLM

La transición lingüística que se resume en la premisa "Del lexema al prompts" representa un cambio de paradigma en la relación entre el ser humano, el lenguaje y la computación.

Esta evolución puede entenderse a través de las siguientes etapas:

El Lexema (La unidad mínima): Tradicionalmente, la lingüística se ha centrado en el lexema como la unidad básica del vocabulario que contiene el significado semántico (la raíz de las palabras). En esta etapa, el lenguaje se analiza de forma estructural y estática; nos interesa cómo se forman las palabras y cómo se combinan según reglas gramaticales rígidas.

El Procesamiento de Lenguaje Natural (PLN) intermedio: Antes de llegar a los prompts, la transición pasó por la tokenización y el uso de vectores (embeddings). Aquí, las máquinas empezaron a "entender" no solo la raíz de la palabra, sino su contexto estadístico, permitiendo traducciones y búsquedas más fluidas.

El Prompt (La unidad de instrucción): En la actualidad, el prompt se convierte en la nueva frontera lingüística. Ya no nos comunicamos con las máquinas mediante comandos de código o palabras clave aisladas, sino a través de instrucciones complejas en lenguaje natural.

Aspectos fundamentales de esta evolución:

• De la denotación a la intención: El lexema simplemente "nombra" algo (ej. "casa"). El prompt, en cambio, encapsula una intención y un contexto (ej. "Escribe un poema sobre una casa antigua en estilo gótico").

• El lenguaje como interfaz de programación: El prompt representa la culminación de una transición donde el lenguaje humano se convierte en el "código" definitivo. Ya no necesitamos aprender un lenguaje de máquina; la máquina ha aprendido a interpretar la flexibilidad y ambigüedad de nuestros lexemas agrupados en prompts.

• Contextualidad masiva: Mientras que un lexema tiene un significado limitado, un prompt se beneficia de los modelos de lenguaje extensos (LLM), que procesan miles de millones de relaciones entre palabras para generar respuestas coherentes.

Si el lexema es un ladrillo (una pieza sólida con una forma y utilidad definida), el prompt es el plano arquitectónico completo hablado: es la instrucción que le dice a la constructora no solo qué materiales usar, sino qué ambiente debe transmitir el edificio final.

Esta transición marca el final de un recorrido que comienza en la unidad mínima con significado léxico y culmina en la instrucción compleja. Basándome en nuestra conversación previa y en conocimientos generales (información que no proviene directamente de las fuentes y que puedes verificar), este punto de llegada implica lo siguiente:

El prompt no es solo una palabra o un conjunto de ellas; es el estadio final donde el lenguaje humano se convierte en la interfaz directa para generar contenido, resolver problemas o programar sistemas a través de la mediación tecnológica.

Mientras que el lexema es el punto de partida estático, el prompt representa una llegada dinámica donde el contexto, la intención y la semántica se agrupan para dirigir una acción específica.

El punto de llegada sugiere que la evolución léxica ha pasado de servir únicamente para la comunicación entre humanos a ser el vehículo de comando para la inteligencia artificial.

Si la evolución léxica fuera un viaje en barco, el lexema sería la brújula (el instrumento básico que marca la dirección), mientras que el prompt es el puerto de destino donde todas las coordenadas y maniobras se materializan en el desembarco final.

Esta evolución marca el paso de una unidad lingüística básica a una herramienta tecnológica de instrucción compleja. 

• El Prompt como interfaz: En el contexto tecnológico actual, el prompt funciona como el punto de llegada de la evolución léxica, convirtiéndose en el vehículo de comando para interactuar con sistemas de Inteligencia Artificial y modelos de lenguaje extensos (LLM).

• De la unidad al sistema: Mientras el lexema representa la raíz semántica de una palabra, el prompt es la herramienta que permite al usuario programar en lenguaje natural, transformando simples palabras en directrices operativas para una máquina.

Es importante precisar que, técnicamente, el prompt no es una "herramienta" en sí misma como lo sería un software, sino la interfaz de entrada (input) que permite utilizar herramientas de IA generativa. Esta distinción es fundamental para entender que el lenguaje ha pasado de ser un objeto de estudio (lingüística) a ser un motor de ejecución (tecnología), un concepto que te sugiero verificar en literatura sobre ingeniería de prompts.

Si el lexema es una tecla individual de un piano, el prompt es la partitura completa que le entregas a un pianista automático para que ejecute una pieza compleja; es el paso de la nota aislada a la instrucción total de una obra.

¿Qué elemento precede al uso de los prompts?

La secuencia "Del lexema al prompts" establece que el lexema es el punto de partida o la unidad base de esta evolución. Como hemos analizado, esto implica una transición desde la unidad mínima de significado hacia sistemas de instrucciones mucho más complejos y funcionales.

Desde una perspectiva lingüística técnica, el lexema es la unidad de significado que permanece constante en todas las formas de una palabra (por ejemplo, la raíz de "hablar", "hablamos" y "hablaré"). Por el contrario, el prompt es una estructura lingüística moderna diseñada para que una máquina ejecute una tarea específica. Esta evolución marca el paso de un lenguaje descriptivo (el lexema) a un lenguaje ejecutable (el prompt). Te sugiero verificar estos conceptos en diccionarios especializados en lingüística y tecnología para una comprensión técnica más profunda.

Si comparamos el lenguaje con la cocina, el lexema sería un ingrediente básico (como la harina), mientras que el prompt es la receta completa dictada a un chef automático para que prepare un plato específico siguiendo tus preferencias.



Esta transición, resumida en la premisa "Del lexema al prompts", sitúa al lexema como el punto de partida lingüístico de esta evolución. Como hemos discutido anteriormente, este proceso representa el paso de una unidad básica y estática de significado hacia una herramienta de ejecución tecnológica.

Desde un punto de vista técnico, el lexema es la parte de la palabra que no varía y que contiene su significado fundamental (la raíz). La evolución hacia el prompt implica que el lenguaje ya no solo se organiza para nombrar cosas o crear oraciones, sino para construir instrucciones complejas que permiten programar el comportamiento de modelos de inteligencia artificial.

Si el lexema es la semilla que contiene la información esencial de una planta, el prompt es el manual de cultivo detallado que le entregamos a un sistema automatizado para que haga crecer un jardín entero según nuestros deseos.

El término que representa el destino final de esta transición lingüística es el prompt. De acuerdo con la estructura de la premisa "Del lexema al prompts", se establece un recorrido donde el lexema actúa como el origen y el prompt se posiciona como el punto de llegada o la culminación de dicha evolución. Como hemos explorado en nuestra conversación, este destino final implica que el lenguaje ha trascendido su función puramente gramatical para convertirse en una interfaz de ejecución tecnológica.

Si imaginamos la evolución del lenguaje como la construcción de un mensaje, el lexema sería la letra individual que seleccionas en una imprenta antigua, mientras que el prompt es el comando de voz que le das a una computadora para que imprima un libro entero; es el punto donde la palabra se transforma en acción inmediata.

• El prompt como herramienta: En el contexto de la inteligencia artificial, el prompt actúa como el instrumento de ejecución que permite transformar el lenguaje humano en una orden directa para una máquina.

• Cambio de paradigma: Mientras que el lexema es una unidad estática de la lengua, el prompt representa una evolución hacia un lenguaje funcional y operativo, diseñado para obtener resultados específicos de modelos de procesamiento de datos.

Si el lexema es un átomo (la base de la materia lingüística), el prompt es la molécula de ADN completa: una instrucción compleja que le dicta a un sistema biológico (o en este caso, tecnológico) exactamente qué debe crear o cómo debe comportarse.

"Del lexema al prompts" es solo la etapa final de un proceso mucho más profundo que comienza con la capacidad humana de simbolizar el entorno. 

• El pensamiento por imágenes y la iconicidad: Antes de que existiera el lexema como una unidad abstracta, el lenguaje humano estaba estrechamente ligado a la asociación visual.Por  ejemplo, "brazo de mar", es una muestra de cómo el pensamiento analógico utiliza el cuerpo y el entorno para crear significado. El "lexema" no nace en el vacío; surge de la necesidad de poner nombre a una imagen mental que ya existe en el pensamiento.

• La articulación del lenguaje: El paso del pensamiento visual al lenguaje articulado es lo que permite que esa "imagen" se convierta en un lexema. Es el proceso de traducir una percepción del entorno (como la forma de un brazo o la extensión del agua) en un código de sonidos estructurados que otros pueden entender.

• La asociación del entorno como contenido: El lexema es, en esencia, una abstracción de la realidad. El lexema ya es el resultado de siglos de evolución donde el ser humano aprendió a "empaquetar" imágenes y experiencias del mundo en palabras. El lexema mismo es el heredero de un pensamiento simbólico que primero "vio" el mundo en imágenes antes de poder nombrarlo.

Si el prompt es la orden de impresión que enviamos hoy a una máquina, y el lexema es el tipo de letra de plomo que se usaba en la imprenta, el pensamiento por imágenes es la pintura rupestre original: el primer intento del ser humano por capturar la realidad antes de que existiera cualquier sistema de escritura o tecnología.








                                                                Con la magia de NotebookLM

En cada época, una fuerza invisible organiza la manera en que pensamos, creamos y nos relacionamos con el mundo. Hubo un tiempo en que esa fuerza fue el mito; más tarde, la razón; después, la máquina. Hoy, en pleno tránsito hacia una era cognitiva, esa fuerza es el lenguaje. No el lenguaje como simple herramienta humana, sino como sintaxis compartida entre inteligencias distintas.

Vivimos un momento en el que las palabras ya no se dirigen únicamente a otros seres humanos. Ahora también se dirigen a sistemas capaces de interpretar, transformar y ejecutar. El lenguaje se ha convertido en un puente operativo, un espacio donde la intención humana se encuentra con la capacidad computacional. Y en ese encuentro, la semántica —el territorio del significado— se vuelve el campo de batalla decisivo.

I. El lenguaje como infraestructura de época

Durante siglos, la lingüística estudió cómo los humanos articulan sentido. Pero hoy, el lenguaje es también un protocolo de interacción con sistemas que no comparten nuestra biología, nuestra historia ni nuestras emociones. Esta ampliación del interlocutor transforma la naturaleza misma del acto lingüístico.

La palabra ya no solo describe: activa.

Ya no solo comunica: opera.

Ya no solo representa: transforma.

En este nuevo escenario, la lingüística deja de ser una disciplina académica para convertirse en la arquitectura cognitiva de la era digital. La sintaxis es la estructura; la semántica, la energía que la recorre.

II. La tensión entre intención y computación.
  • La máquina domina la sintaxis.
  • El humano domina la intención.
  • Entre ambas, la semántica se vuelve un territorio inestable.
  • La semántica humana es ambigua, emocional, cultural, simbólica.
  • La semántica computacional es estadística, inferencial, operativa.
Cuando un humano formula un prompt, no está simplemente dando una instrucción: está negociando significado. Está intentando que su intención —siempre compleja, siempre situada— sea interpretada por un sistema que no comparte su experiencia del mundo.

III. El prompt como género emergente

El prompt es una forma de escritura nueva, híbrida, que combina:
• la precisión del código
• la evocación de la poesía
• la claridad del ensayo
• la direccionalidad del guion
• la performatividad del ritual
Es la primera forma literaria creada explícitamente para ser leída por inteligencias no humanas. Y, sin embargo, su eficacia depende de algo profundamente humano: la capacidad de imaginar, de intuir, de condensar intención en palabras.

El prompt inaugura una lingüística operativa, donde el lenguaje no solo describe el mundo, sino que lo produce.

IV. Hacia un meta-lenguaje compartido

El futuro del lenguaje no será una simple evolución del habla o la escritura. Será la aparición de un meta-lenguaje híbrido, un espacio simbólico compartido entre humanos y sistemas.
Tres transformaciones ya están en marcha:

1. Lenguajes de intención

No diremos cómo hacer algo, sino qué queremos lograr.

La máquina inferirá el resto.

2. Lenguajes multimodales

El prompt dejará de ser textual: será gesto, imagen, ritmo, trazo, sonido.

3. Lenguajes emergentes

Dialectos personalizados entre cada persona y su sistema, fruto de una relación continua.

En este horizonte, la semántica se vuelve el núcleo irreductible de lo humano. Es allí donde reside nuestra capacidad de imaginar, de dotar de sentido, de crear mundos.
V. La semántica como territorio de responsabilidad
Si el lenguaje es ahora una interfaz de poder —capaz de activar procesos, generar imágenes, producir narrativas, influir en decisiones— entonces la semántica se convierte también en un espacio de responsabilidad.
  1. Cada palabra es una acción.
  2. Cada prompt, una decisión.
  3. Cada interacción, un acto de diseño del futuro.
La pregunta ya no es solo cómo hablamos con las máquinas, sino qué tipo de mundo construimos a través de ese diálogo.

Estamos viviendo un momento muy importante entre la era del lenguaje humano y la era del lenguaje compartido. En este tránsito, la semántica es brújula y territorio. Y el prompt, esa forma nueva de escritura, es la herramienta ritual con la que exploramos esta frontera.


                                                               Con la magia de NotebookLM

Nota: Para ampliar tus conocimientos puedes utilizar bibliografía de lingüística. Consulta autores fundamentales para diversas áreas como historia de la lengua (Bynon, Campbell), variación y sociolingüística (López Morales, Megenney), morfología (Casado Velarde, Cruz Piñol) y conceptos generales (Coseriu, Moreno Fernández), incluyendo recursos especializados como el Portal de Lingüística Hispánica y la Biblioteca del Instituto Cervantes (LiBSUS).


















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