Introducción: los orígenes de la danza como arte
Por: Jorge García.
La danza es una de las formas de expresión artística más antiguas de la humanidad, anterior incluso al lenguaje escrito. Sus orígenes se remontan a prácticas rituales, mágicas y comunitarias en las que el movimiento del cuerpo funcionaba como medio de comunicación simbólica, vínculo con lo sagrado y herramienta de cohesión social. En las sociedades prehistóricas, danzar era invocar la lluvia, celebrar la caza, acompañar el tránsito entre la vida y la muerte o reforzar la identidad del grupo.
El cuerpo como lenguaje y la coreografía como pensamiento
Este fenómeno plantea una pregunta central:
Robots bailarines: entre la proeza técnica y la ilusión expresiva
Planificación de Movimiento Robótico (RoboBallet)
IA y co-creación: ¿herramienta, colaborador o autor?
Uno de los cambios más profundos que introduce la IA en la danza es el paso de la automatización a la co-creación. En lugar de limitarse a ejecutar instrucciones humanas, algunos sistemas interactúan con bailarines, responden a estímulos en tiempo real y proponen variaciones coreográficas.
Desde una perspectiva crítica, esto obliga a repensar la noción de autoría. Si una coreografía surge del diálogo entre un cuerpo humano y un sistema algorítmico, ¿quién es el creador? ¿El programador, el intérprete, el modelo entrenado con datos de miles de otros cuerpos?
Esta disolución de la autoría individual no es nueva en el arte, pero la IA la intensifica, ya que introduce memorias corporales colectivas (datasets de movimiento) que influyen en cada nueva creación. La danza se convierte así en un espacio donde convergen cuerpos presentes y cuerpos ausentes, codificados en datos.
Implicaciones culturales y éticas
- El uso de robots e IA en la danza no es neutral. Plantea interrogantes sobre:
- La estandarización del movimiento, si los modelos se entrenan con repertorios dominantes.
- La precarización del trabajo artístico, si la tecnología se utiliza como sustituto y no como complemento.
- La redefinición de lo humano, cuando atributos como creatividad, ritmo y coordinación dejan de ser exclusivos de nuestra especie.
Desde una mirada crítica, el desafío no consiste en rechazar estas tecnologías, sino en decidir cómo integrarlas sin vaciar de sentido la experiencia corporal que ha definido la danza durante milenios.
La danza como territorio de negociación
La danza nació como rito, evolucionó como arte y hoy se enfrenta al algoritmo. Lejos de significar su desaparición, la irrupción de la inteligencia artificial y los robots revela la capacidad de la danza para absorber, resistir y resignificar los cambios tecnológicos.
El encuentro entre cuerpos humanos y cuerpos artificiales no cancela la dimensión expresiva de la danza; la pone en crisis, y en esa crisis abre nuevas preguntas estéticas, filosóficas y políticas. En última instancia, la danza sigue siendo un territorio donde se negocia qué entendemos por movimiento, por presencia y por creación en cada época histórica.
Fuentes y vías de conocimiento
Adshead, J. Dance Analysis: Theory and Practice. Routledge.
Laban, R. The Mastery of Movement. Macdonald & Evans.
Foster, S. L. Choreographing Empathy. Routledge.
Investigaciones recientes sobre IA y coreografía: Stanford University (EDGE), UCL & DeepMind (RoboBallet).
Estudios interdisciplinarios sobre arte, robótica y performance publicados en arXiv y MIT Press.
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